Las 4 de la mañana me despiertan y me obligan a dar vueltas. Contenta sin fumadas terroríficas con bebés terminales y resistencias de horno quemando mis piernas, pero sin dormir.
Inquieta.
Cansada.
Despierta.
Pensativa.
Creativa.
Excitada.
Ingrávida emocional.
Futuróloga.
Escritora.
Desesperada.
Y tras mi desesperación faltan sólo 2 minutos para las 5.
Espero volver a mi querida REM pronto.